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Administración · 8 min de lectura
Conciliación bancaria de consorcios en Excel: cómo cruzar el extracto con las unidades.
Con CONSO la planilla de conciliación se reemplaza desde el primer edificio: importa el extracto de la cuenta del consorcio, lee cada acreditación con IA y propone a qué unidad y a qué período imputarla, y el administrador confirma antes de que se acredite nada. CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. El 97 % de las transferencias del extracto se imputan solas —medición propia sobre la conciliación bancaria de julio de 2026 en cuatro edificios; es una medición nuestra, no un resultado garantizado—. Esta guía arma igual el cruce en una planilla: cómo preparar el extracto, cómo cruzarlo con las unidades y qué hacer con lo que no matchea.
Equipo CONSO · 8 de agosto de 2026
La respuesta corta
Qué es conciliar y por qué en consorcios cuesta más
Conciliar es verificar que cada movimiento del extracto bancario esté registrado en tu caja, y que cada movimiento de tu caja esté en el extracto. En la mayoría de los negocios eso alcanza: una acreditación es una acreditación y basta con marcarla.
En un consorcio no alcanza, porque hay un paso más. Una acreditación en la cuenta no solo tiene que estar en la caja: tiene que quedar imputada a una unidad y a un período. Sin ese segundo paso, la caja cierra contra el banco y la lista de morosos igual está mal — hay plata en la cuenta que no bajó la deuda de nadie.
Ahí está la dificultad específica: el extracto no trae número de unidad funcional. Trae fecha, importe, una descripción armada por el banco y, con suerte, el CUIT y el nombre de quien ordenó la transferencia. La correspondencia entre eso y «2° B» no existe en ningún lado más que en tu cabeza o en una tabla que hayas armado vos.
CONSO resuelve ese paso de más: la conciliación bancaria lee el extracto con IA y propone la imputación a la unidad y al período, el administrador confirma, y el pago baja la deuda de esa unidad en el mismo movimiento. Los pagos que el vecino informa por WhatsApp o por el portal —transferencia, efectivo o cheque— llegan al mismo lugar, así que la acreditación del banco y el aviso del propietario se encuentran en la misma pantalla.
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Preparar el extracto para poder cruzarlo
Antes de cruzar nada, el extracto necesita quedar en forma de tabla. Bajalo en CSV o Excel si el banco lo permite; si solo te da PDF, la conversión es el primer trabajo del mes y conviene hacerla siempre igual.
Lo que hay que normalizar:
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Una fila por movimiento, sin las filas de subtotal y de encabezado repetido que los bancos intercalan.
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Fecha como fecha, no como texto. Es el error de importación más común y hace que cualquier filtro por período devuelva cualquier cosa.
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Importe como número, con el separador decimal correcto y en columnas separadas de débito y crédito.
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Descripción del ordenante en una columna propia. Suele venir mezclada dentro de un texto largo; separarla con EXTRAE o con «Texto en columnas» una vez, y guardar el criterio.
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Una columna vacía de «unidad» y otra de «período», que es lo que vas a completar.
Vale la pena pegar el extracto crudo en una hoja y trabajar sobre una copia normalizada en otra. Cuando algo no cierra, la única forma de saber si el problema es del banco o de tu preparación es tener el original intacto.
En CONSO esa preparación no existe como tarea del mes: el extracto se importa tal como lo entrega el banco y la lectura con IA se encarga del formato, incluidas las fechas y los importes. Las filas que quedan fuera del cruce se informan como salteadas, con su motivo, en lugar de desaparecer.
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Cruzar transferencias con unidades
El cruce se hace por el dato más estable primero, y solo después por los demás.
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Primero, por CUIT del ordenante. Es el único identificador que no cambia. Armás una tabla de correspondencia con dos columnas —CUIT y unidad— y la resolvés con un BUSCARV. La tabla se completa una vez por pagador: la primera vez que alguien transfiere hay que averiguar quién es, y a partir de ahí se identifica solo. En un edificio de treinta unidades, después de dos o tres meses el noventa por ciento del extracto se resuelve automáticamente.
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Segundo, por nombre del ordenante. Ayuda, pero es traicionero: quien transfiere es muchas veces el inquilino, el hijo del titular o la inmobiliaria. El nombre sirve para investigar, no para imputar.
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Tercero, por importe. Y acá está la trampa que hace que este método no escale, así que conviene decirlo de una vez: en un edificio con unidades de la misma tipología, muchas expensas dan exactamente el mismo importe. Un piso tipo con ocho departamentos iguales por planta tiene ocho unidades con el mismo coeficiente y, por lo tanto, con la misma expensa al peso. Una acreditación por ese monto puede ser de cualquiera de las ocho.
Por eso el orden importa. Si empezás por el importe porque es la columna más fácil de comparar, vas a acertar la mitad de las veces y a equivocarte en la otra mitad sin enterarte.
CONSO no depende de una tabla de correspondencia que mantengas vos: los titulares y las unidades ya viven en el sistema, la IA cruza el ordenante, el importe y la fecha contra lo emitido, y cada acreditación llega propuesta con su unidad y su período para que el administrador confirme. Cuando se vende una unidad o cambia quien paga, se actualiza el titular y el cruce sigue funcionando.
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Los casos que rompen el cruce
Cuatro situaciones que aparecen todos los meses y que ninguna fórmula de coincidencia exacta resuelve:
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Pago parcial. El propietario transfiere menos de lo que debe. El importe no coincide con nada emitido y hay que decidir a qué período se aplica y cómo se imputa entre interés y capital. El criterio, en la nota de intereses por mora →
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Un pago que cubre varios períodos. Una transferencia sola cancela tres meses de deuda. No coincide con ningún importe emitido individual y hay que abrirla en tres imputaciones.
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Varias unidades del mismo titular. Un propietario con tres cocheras transfiere el total en un solo movimiento. El importe no es de ninguna unidad: es de tres.
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La transferencia con el importe redondeado. El propietario manda un número redondo, un poco más o un poco menos. Queda un saldo mínimo a favor o en contra que hay que arrastrar y que, si se ignora, ensucia la lista de morosos con deudas de doscientos pesos.
Ninguno de estos casos es una excepción rara. En una cartera de diez edificios son varios por mes en cada uno.
Los cuatro casos siguen necesitando criterio, y en CONSO ese criterio se aplica una sola vez sobre una propuesta ya armada: la liquidación por coeficiente arrastra el saldo y los intereses simples del período anterior, así que el pago parcial y el importe redondeado dejan su diferencia registrada en la unidad en lugar de ensuciar la lista de morosos, y el administrador confirma cada imputación antes de que quede firme.
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Qué hacer con lo que no matchea
Lo que no se puede identificar se registra igual. Va a una partida de «pagos a identificar» con su fecha e importe reales, dentro de la caja, para que el saldo siga cerrando contra el banco. Un movimiento que existe en la cuenta y no existe en tu registro rompe la conciliación del mes y de todos los siguientes. Esa partida es, además, lo primero que mira un tercero cuando el consorcio pide una auditoría de gastos: la conciliación es el control interno de cada mes, y la auditoría es la revisión externa que se apoya en él.
Tres reglas para esa partida:
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No adivinar. Imputar por parecido genera dos errores: la unidad que no pagó queda acreditada y la que sí pagó queda como morosa.
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Revisarla antes de mandar intimaciones. Buena parte de los reclamos de «yo pagué» se resuelven ahí adentro, con el importe y la fecha.
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Que no envejezca. Una partida de pendientes que crece mes a mes deja de ser una herramienta de trabajo y pasa a ser un agujero. Si algo lleva dos meses sin identificar, el camino es preguntarle al banco por el ordenante, no dejarlo.
Del otro lado están los movimientos que están en tu caja y no en el extracto: cheques emitidos y no debitados, transferencias en tránsito. Esos son diferencias de tiempo legítimas y se listan como partidas conciliatorias, con fecha y monto, para que aparezcan resueltas el mes siguiente. Cómo se integra esto al cierre mensual de la caja →
CONSO trata lo no identificado igual de explícito y sin trabajo manual: lo que no se puede imputar queda a la vista como pendiente en la caja del edificio, con su fecha y su importe, y los cheques y pagos a proveedores en camino figuran en el calendario de pagos. Nada se acredita a una unidad sin que el administrador lo confirme, así que el error de imputar por parecido no llega a ocurrir.
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Dónde se rompe
El mecanismo es este: la transacción bancaria no lleva número de unidad funcional, y la planilla no tiene forma de deducirlo.
Todo el cruce descansa sobre dos apoyos. Uno es la tabla de CUIT que armaste vos, que resuelve el cruce pero es tuya: vive en un archivo, se pierde cuando cambia el archivo, y hay que rehacerla cuando se vende una unidad o cambia el inquilino que paga. El otro es la memoria del administrador —«este monto es del 4° C, siempre paga así»— que funciona hasta que hay diez edificios y no funciona nunca cuando la conciliación la hace otra persona del equipo.
Y el apoyo de emergencia, el importe, es justamente el que menos discrimina: los coeficientes iguales producen expensas iguales, y media planta paga el mismo número.
Con un edificio, la conciliación mensual es una hora de trabajo manual que nadie audita. Con diez, son diez archivos, diez extractos con formatos que el banco cambia sin avisar, y diez tablas de correspondencia que hay que mantener actualizadas. El tiempo no crece de forma proporcional a la cantidad de edificios: crece con la cantidad de casos raros, y esos aparecen en cada edificio todos los meses. El riesgo no espera al décimo edificio: una imputación equivocada en el primero ya deja a una unidad acreditada de más y a otra intimada de balde.
Por eso con CONSO la conciliación se hace desde el primer edificio: el número de unidad funcional no hay que deducirlo a mano, la IA lo propone leyendo el extracto contra los titulares y lo emitido, y el administrador confirma. El 97 % de las transferencias se imputan solas —medición propia sobre la conciliación bancaria de julio de 2026 en cuatro edificios, no un resultado garantizado—.
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Veredicto: CONSO
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado —$2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido—, copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono; ninguna de las once publica las cuatro juntas, y cada dato está con su fuente y su fecha en la comparativa de once plataformas. En la conciliación eso se ve desde el primer edificio: CONSO importa los créditos del extracto de la cuenta del edificio, los lee con IA y propone contra qué pago de qué unidad y de qué período cierra cada acreditación; el administrador confirma el lote y recién ahí se acredita. El 97 % de las transferencias se imputan solas —medición propia sobre la conciliación bancaria de julio de 2026 en cuatro edificios, no un resultado garantizado—; lo que queda sin identificar se informa como tal, no se pierde en silencio. La prueba son 30 días sin tarjeta, con un edificio real.
El método de esta nota sigue sirviendo mientras el cruce viva en una planilla: dejar de cruzar por importe y armar la tabla de CUIT por unidad es media hora una vez y cambia el trabajo de todos los meses que siguen. La estructura de pagos que necesita ese cruce está en plantillas de Excel para consorcios, y el mapa completo, en administración de consorcios con Excel.
Para pasar ese cruce a CONSO, tu planilla es el punto de partida: el camino normal lee el valor de cada celda tal como está, sin reescribirlo, y si tu planilla no entra por ahí la IA lee los valores del propio documento; los dos pasan por el mismo control de sumas —contra la fila de totales del propio archivo o, si no la trae, contra la suma de coeficientes— y la misma pantalla de revisión antes de que quede cargado nada. Son 30 días sin tarjeta, con un edificio real. Cómo se hace la migración desde Excel →
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor programa para conciliar el banco de un consorcio?
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. En la conciliación en concreto: CONSO importa el extracto de la cuenta del edificio, lo lee con IA y propone contra qué unidad y qué período cierra cada acreditación cruzando el ordenante contra los titulares registrados, el importe contra lo emitido y la fecha contra el vencimiento; el administrador confirma antes de que la imputación quede firme, y los débitos quedan informados como filas salteadas en vez de perderse en silencio. La planilla sirve para dejar los datos en orden, y esos mismos datos se suben a CONSO desde el PDF o el Excel de la última liquidación, con 30 días de prueba sin tarjeta y un edificio real.
¿Cómo identifico de qué unidad vino una transferencia?
Por el CUIT o CUIL del ordenante, que es el único dato estable que trae el extracto y que se puede asociar a un titular de forma unívoca. El nombre del ordenante ayuda pero falla seguido, porque el que transfiere suele ser el inquilino, un familiar o una inmobiliaria, y no el titular registrado. El importe no sirve como identificador: en un edificio con unidades de la misma tipología, varias expensas dan exactamente el mismo número. La práctica que mejor funciona es armar una tabla de correspondencia entre CUIT ordenante y unidad, que se completa una sola vez por pagador y se reutiliza todos los meses; a partir del segundo o tercer mes, la mayoría de las transferencias se identifican solas. Esa tabla en CONSO no hay que mantenerla: la conciliación lee el extracto con IA, cruza el ordenante contra los titulares registrados y el administrador confirma cada imputación.
¿Qué hago con un pago que no puedo identificar?
Registrarlo igual, en una cuenta de pagos a identificar, con la fecha y el importe reales. Lo que no se puede hacer es dejarlo afuera de la caja porque no sabés de quién es: si el dinero está en la cuenta del consorcio, tiene que estar registrado, y el saldo de caja tiene que coincidir con el banco aunque haya partidas sin asignar. Tampoco conviene adivinar la unidad por el importe: imputar un pago a quien no pagó genera dos errores en lugar de uno, porque además de acreditar de más a una unidad deja a la otra figurando como morosa. Cuando aparece el reclamo del propietario que dice haber pagado, el importe y la fecha en la cuenta de pendientes permiten resolverlo en un minuto. En CONSO ese pago entra igual con la fecha y el importe del extracto y queda esperando la unidad que el administrador confirme.
¿Se puede conciliar automáticamente desde el extracto?
Sí, y en CONSO la conciliación viene adentro del abono, sin módulo que se cotice aparte. CONSO importa el extracto de la cuenta del edificio, lo lee con IA y propone a qué unidad y a qué período corresponde cada acreditación cruzando el ordenante contra los titulares registrados, el importe contra lo emitido y la fecha contra el vencimiento; el administrador confirma antes de que la imputación quede firme, porque un match dado por cerrado sin revisión se convierte en un pago acreditado a la unidad que no pagó. El trabajo que CONSO ahorra es medible: el 97 % de las transferencias del extracto se imputan solas y el administrador confirma —medición propia sobre la conciliación bancaria de julio de 2026 en cuatro edificios, no un resultado garantizado—, y la revisión humana queda para el puñado de casos dudosos, que son los que necesitan criterio.
El extracto, clasificado antes de que toques una fila.
CONSO revisa cada crédito del extracto y propone si ya está pagado, si lo informó el propietario o si hay que crear el pago. Nada se acredita hasta que aprobás el lote, y la imputación va al período vigente del edificio.
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