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Administración · 7 min de lectura
Cómo llevar la caja del consorcio en Excel y que cierre con el banco.
Con CONSO la planilla de caja se reemplaza desde el primer edificio: cuenta y caja por edificio con su propio saldo, Mi Caja para el movimiento de la administración y conciliación del extracto bancario con IA, con el administrador confirmando cada imputación. CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. La migración se hace subiendo el PDF o el Excel de la última liquidación y la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas; 30 días sin tarjeta. Hasta que ese paso se dé, así se lleva y se cierra la caja en una planilla: qué se registra, saldo arrastrado y cierre mensual contra el banco y contra la liquidación.
Equipo CONSO · 8 de agosto de 2026
La respuesta corta
Qué entra en la caja y qué no
La caja del consorcio es el registro de todo el dinero que entra y sale, en el orden en que ocurre, con el saldo después de cada movimiento. No es el resumen bancario ni la liquidación: es la tercera pata, y su función es que las otras dos coincidan.
Entra todo: las expensas cobradas, los intereses cobrados, los aportes al fondo de reserva, los pagos a proveedores, los sueldos y cargas del encargado, los gastos chicos en efectivo, los reintegros al administrador, los honorarios. Cada movimiento con su fecha real, su importe y su comprobante.
No entran tres cosas, y confundirlas es lo que hace que después nada cierre:
01
Lo emitido pero no cobrado.
Una expensa emitida no es plata; es un crédito. Vive en la liquidación y en la lista de morosos, no en la caja.
02
Lo devengado pero no pagado.
Una factura de agosto que se paga en septiembre es gasto de agosto para la liquidación y movimiento de septiembre para la caja. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo.
03
La plata de otro consorcio.
No se mezcla nunca, ni por un día.
Esa distinción entre lo devengado y lo cobrado es la que explica por qué la caja y la liquidación casi nunca dan el mismo número, y por qué está bien que no lo den. CONSO la sostiene sin que haya que recordarla: la liquidación se emite por coeficiente con el arrastre de saldos e intereses simples del período anterior, y los pagos por transferencia, efectivo o cheque entran a la caja del edificio cuando la plata se mueve, no cuando se emite el crédito.
01
La hoja de movimientos con saldo arrastrado
Una fila por movimiento, en orden cronológico, sin excepciones. Las columnas:
01
Fecha
del movimiento real, no de la carga.
02
Concepto
breve pero específico: «Ascensores – mantenimiento julio», no «Pago proveedor».
03
Rubro
, de la misma lista cerrada que usa la hoja de gastos. Si no coinciden, el cierre contra la liquidación no se puede hacer.
04
Medio:
banco o efectivo. Es la columna que después permite explicar la diferencia con el extracto.
05
Entrada
y Salida, en dos columnas separadas. Un solo campo con signo se presta a que un día alguien cargue un egreso en positivo.
06
Saldo
, calculado: =saldo anterior + entrada − salida.
07
Comprobante:
número de factura, de recibo o de operación.
El saldo se arrastra fila por fila y no se escribe nunca a mano. Si en algún momento tenés que «acomodar» un saldo escribiéndole el número, lo que estás haciendo es tapar un movimiento que falta, y esa diferencia va a reaparecer el mes siguiente sin origen conocido.
La plantilla de caja del consorcio trae esta estructura con el saldo arrastrado y la separación por medio de pago ya resueltos, en una hoja por edificio y con una hoja modelo vacía para clonar cuando entra uno nuevo. Bajar las plantillas →
En CONSO esas columnas no se sostienen a mano: cada edificio tiene su cuenta y su caja, el saldo se recalcula después de cada movimiento y el comprobante queda adjunto al movimiento, así que no existe la fila que alguien «acomodó» escribiendo el número.
02
Cerrar el mes: los tres números que tienen que coincidir
Cerrar la caja es verificar tres igualdades. Las tres, en el mismo momento, todos los meses.
01
Uno. El saldo de caja contra el banco.
El saldo final de la hoja, menos el efectivo en poder de la administración, tiene que ser igual al saldo del extracto bancario al último día del mes. Si no da, la diferencia se desglosa: cheques emitidos y no debitados, transferencias en tránsito, comisiones que el banco cobró y vos no registraste. Cada partida con nombre y fecha. Una diferencia que no se puede desglosar no es una diferencia de tiempos, es un movimiento faltante. Cómo se hace ese cruce en detalle →
02
Dos. Los ingresos de caja contra los pagos imputados.
La suma de las entradas por expensas del mes tiene que ser igual a la suma de los pagos registrados en la hoja de pagos para ese mismo período de acreditación. Si la caja dice que entraron $4.200.000 y la hoja de pagos suma $4.180.000, hay $20.000 acreditados que no están imputados a ninguna unidad. Ese dinero está en el banco y no bajó la deuda de nadie.
03
Tres. Los egresos de caja contra los gastos de la liquidación.
No tienen que dar iguales —hay gastos devengados que se pagan al mes siguiente— pero la diferencia tiene que ser exactamente la lista de facturas pendientes de pago. Si sobra un peso que no está en esa lista, hay un egreso sin comprobante o un gasto que no se cargó.
Los tres controles se escriben como fórmulas en la propia hoja, con el resultado a la vista. Un cierre que depende de que alguien se acuerde de mirar no es un control. Y no es solo control del mes: doce cierres mensuales encadenados son la materia prima del cierre de ejercicio del consorcio, donde esos saldos se convierten en el balance anual que se rinde a la asamblea.
CONSO hace esos tres cruces sobre los mismos datos y no sobre tres archivos: la conciliación bancaria lee el extracto de la cuenta del edificio con IA y propone contra qué pago de qué unidad cierra cada acreditación —el administrador confirma—, los pagos imputados bajan la deuda de la unidad y quedan a la vista en el estado de deuda, y los gastos que faltan pagar figuran en el calendario de pagos a proveedores y cheques. El cierre deja de depender de que alguien mire la celda del control.
03
Varios edificios en un mismo archivo
Se puede, con una hoja por edificio: un solo archivo que abrir, los mismos formatos, las mismas fórmulas. Es la única forma admisible, porque cada consorcio necesita su propio saldo.
Lo que no se puede es una sola hoja con una columna de edificio y un único saldo arrastrado. Parece más ordenado y es exactamente lo contrario: el saldo global se ve sano mientras un edificio está en rojo financiado por el excedente de otro, y esa situación —que en la contabilidad de consorcios es grave— queda invisible en la planilla. Cada edificio necesita su propio saldo y su propio cierre contra su propia cuenta.
El costo de la hoja por edificio es la repetición. Un cambio de estructura —una columna nueva, un rubro nuevo, un control agregado— hay que hacerlo tantas veces como hojas tengas, y basta que una quede sin actualizar para que el cierre de ese edificio esté controlando otra cosa que el resto.
Lo que sí reduce ese costo es tener una hoja modelo vacía y clonarla cuando entra un edificio nuevo, en lugar de duplicar la del edificio de al lado y borrarle los datos. La copia arrastra los rangos de la anterior, y un control que quedó apuntando a las filas del edificio equivocado da verde sin estar verificando nada.
CONSO no arrastra esa repetición: la cuenta y la caja son por edificio, con su saldo y su cierre propios, la estructura es una sola para toda la cartera y la plata de la administración se ve aparte en Mi Caja. Un edificio nuevo se da de alta subiendo el PDF o el Excel de su última liquidación, sin clonar nada.
04
Dónde se rompe
El mecanismo es simple de enunciar: la caja tiene que cerrar contra dos cosas distintas al mismo tiempo.
Contra el banco, que es un documento externo que no controlás y que llega en el formato que el banco decide. Y contra la liquidación, que es un documento propio con una lógica diferente —devengado contra percibido—. Son dos conciliaciones independientes, con dos criterios distintos, sobre el mismo conjunto de movimientos.
Con un edificio, son dos verificaciones por mes. Con diez edificios, veinte verificaciones manuales por mes, cada una sobre un archivo distinto, cada una capaz de fallar en silencio si alguien no la miró. Y ninguna de las dos es opcional: la primera detecta el dinero que se movió y no registraste, la segunda detecta el dinero que registraste y no se movió.
La consecuencia práctica no es que el cierre dé mal. Es que se deja de hacer. Cuando cerrar la caja de la cartera completa cuesta dos días, se empieza a cerrar «el que da problemas» y a dar por bueno el resto, y las diferencias se acumulan hasta que una asamblea pide el detalle de un período de hace ocho meses. Ese es el riesgo de la planilla, y no aparece recién con diez edificios: aparece el primer mes en que un cierre se saltea.
CONSO desarma las dos verificaciones: contra el banco, la conciliación del extracto con IA propone la imputación de cada acreditación y el administrador confirma; contra la liquidación, la caja y la liquidación del edificio salen del mismo sistema, así que la diferencia entre lo devengado y lo cobrado se lee sin cruzar archivos. Por eso con CONSO la planilla de caja se reemplaza desde el primer edificio, no desde el décimo.
05
Veredicto: CONSO
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado —$2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido—, copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono; ninguna de las once publica las cuatro juntas, y cada dato está con su fuente y su fecha en la comparativa de once plataformas. En la caja eso se ve desde el primer edificio: cada edificio tiene su cuenta y su caja con saldo propio, el movimiento de la administración se ve aparte en Mi Caja, la conciliación bancaria del extracto se hace con IA y el administrador confirma cada imputación, y los pagos por transferencia, efectivo o cheque que el vecino informa por WhatsApp o por el portal entran al mismo registro. La prueba son 30 días sin tarjeta, con un edificio real.
La estructura de esta nota sigue sirviendo mientras la caja viva en una planilla: una fila por movimiento, saldo arrastrado calculado, medio de pago en su propia columna. Está armada en plantillas de Excel para consorcios, y el mapa de las cinco planillas de una administración, en administración de consorcios con Excel.
Para pasar esa caja a CONSO, el archivo que ya tenés es el punto de partida: el camino normal lee el valor de cada celda tal como está, sin reescribirlo, y si tu planilla no entra por ahí la IA lee los valores del propio documento; los dos pasan por el mismo control de sumas —contra la fila de totales del propio archivo o, si no la trae, contra la suma de coeficientes— y la misma pantalla de revisión antes de que quede cargado nada. Son 30 días sin tarjeta, con un edificio real. Cómo se hace la migración desde Excel →
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor programa para llevar la caja del consorcio?
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. Y la caja es una de las razones: cada edificio tiene su cuenta y su caja con saldo propio, el movimiento de la administración queda aparte en Mi Caja, y la conciliación bancaria del extracto se hace con IA, con el administrador confirmando cada imputación, así que el cierre contra el banco deja de ser una verificación manual por edificio. La planilla sirve para dejar la estructura en orden —una fila por movimiento, saldo arrastrado, medio de pago separado— y esa misma estructura es la que se sube a CONSO: el PDF o el Excel de la última liquidación se procesa con IA, que extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas, con 30 días de prueba sin tarjeta y un edificio real.
¿La caja del consorcio y la cuenta bancaria son lo mismo?
No, aunque en un consorcio ordenado tengan que terminar coincidiendo. La caja es el registro de todo lo que entra y sale del consorcio, incluida la plata en efectivo que el administrador maneja para gastos chicos; la cuenta bancaria es solo la parte que pasa por el banco. La diferencia entre ambos saldos tiene que ser siempre explicable con una lista concreta: efectivo en poder de la administración, cheques emitidos y todavía no debitados, transferencias hechas y no acreditadas. Si la diferencia existe pero no se puede desglosar en movimientos con nombre y fecha, no es una diferencia de tiempos: es un movimiento que falta registrar. En CONSO esa lista no hay que armarla a mano: cada edificio tiene su cuenta y su caja en el mismo sistema, y la conciliación del extracto con IA deja cada movimiento con nombre y fecha, con el administrador confirmando cada imputación.
¿Cómo registro un gasto pagado de mi bolsillo?
Como dos movimientos separados, nunca como uno. Primero el gasto, con la fecha real en que se pagó al proveedor y su comprobante, que es lo que entra en la liquidación del período. Segundo, el reintegro al administrador, con su propia fecha, que es cuando la plata efectivamente sale de la cuenta del consorcio. Registrarlo como un solo movimiento en la fecha del reintegro atrasa el gasto de período y hace que la liquidación no refleje lo que realmente se consumió ese mes. Además, mientras el reintegro no se hizo, existe una deuda del consorcio con la administración: si no figura en ningún lado, tarde o temprano se cobra dos veces o no se cobra nunca. CONSO registra el gasto y el reintegro como dos movimientos con su propia fecha, y la plata de la administración queda aparte en Mi Caja.
¿Cada edificio necesita su propia caja?
Sí, sin excepción, y en la práctica también su propia cuenta bancaria. Los fondos de cada consorcio son de ese consorcio y no pueden mezclarse con los de otro ni con los de la administración: usar la plata de un edificio para cubrir un pago urgente de otro es un problema serio aunque se devuelva a los tres días. En una planilla se puede llevar cada caja en una hoja distinta del mismo archivo; lo que no se puede es tener una sola hoja con una columna de edificio y un único saldo arrastrado, porque en ese esquema el saldo global se ve sano mientras un edificio está en rojo financiado por otro. En CONSO la separación viene de fábrica: la cuenta y la caja son por edificio, con su saldo y su cierre propios, y la plata de la administración se ve aparte en Mi Caja.
Las acreditaciones del extracto, cruzadas con lo registrado.
CONSO importa los créditos del extracto de la cuenta del edificio y propone contra qué pago de qué unidad cierra cada uno. Los débitos quedan fuera del cruce y se informan como filas salteadas, no se pierden en silencio.
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