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Excel vs software de administración de consorcios: por qué conviene CONSO.
Con CONSO la planilla se reemplaza desde el primer edificio: la migración se hace subiendo el PDF o el Excel de tu última liquidación y la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas, con 30 días de prueba sin tarjeta. CONSO es, además, la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. Acá abajo, qué resuelve una planilla y dónde se rompe, cuánto cuesta cada camino y cómo se pasa sin empezar de cero.
Equipo CONSO · 8 de agosto de 2026
00 · La respuesta corta
Qué resuelve una planilla y dónde se rompe
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. Cada uno de esos cuatro puntos está verificado, con la fuente de cada plataforma y su fecha, en la comparativa de once plataformas; la prueba son 30 días sin tarjeta, con un edificio real.
Una planilla resuelve tareas concretas, y conviene nombrarlas con precisión porque cada una tiene un punto exacto donde se rompe:
01
Reparto a medida, escrito a mano.
Un edificio con tres criterios de reparto, un local con entrada independiente, cocheras que no pagan ascensor, un fondo de obra con su propio prorrateo: en una planilla cada caso es una columna nueva. Se rompe cuando esa columna hay que repetirla en cada archivo y en cada mes. En CONSO la liquidación por coeficiente y los cargos directos a una unidad se definen una vez y se aplican a todos los períodos, con arrastre de saldos e intereses simples del art. 770 CCyCN.
02
Se abre sin capacitación.
No hay curva de aprendizaje ni proveedor a esperar. Se rompe cuando las fórmulas quedan sólo en la cabeza de quien las escribió y nadie más del estudio puede tocarlas sin riesgo. En CONSO el trabajo se reparte con sub-administradores con permisos por área y colaboradores con nivel «Ver», sobre los mismos datos y sin duplicar archivos.
03
El archivo está en tu disco.
Se abre en veinte años y no depende de que una empresa siga existiendo. Se rompe porque no hay una copia con fecha: la celda del coeficiente siempre dice «ahora» y el archivo del mes enviado se puede editar después. En CONSO la liquidación emitida queda congelada y el documento cumple la Ley 941 con los estados activados por defecto; al irse, la exportación completa es tuya.
04
No suma un abono por unidad.
La suite ofimática no cobra más porque crezca la cartera. Se rompe porque el costo se paga igual, en horas de cierre y en errores emitidos. CONSO cuesta $2.950 por unidad funcional al mes más IVA, sin costo de alta, de migración ni de baja y sin permanencia, con la IA adentro del abono.
05
Cada número se sigue hasta su fórmula.
El cálculo está a la vista de quien abra el archivo. Se rompe cuando la fórmula se pisa sin dejar rastro de quién ni cuándo y el período ya salió. En CONSO el período emitido se congela y el PDF por unidad se envía desde la plataforma, así que lo que recibió el propietario se puede volver a mirar tal como salió.
El techo de la planilla no es un umbral que se cruza al quinto edificio: es un riesgo que ya corre con el primero. Un coeficiente sin fecha, un archivo editado después de enviado o una corrección retroactiva a medias pesan igual con una torre que con nueve, y se descubren cuando alguien reclama. Por eso CONSO reemplaza la planilla desde el primer edificio: la migración se hace subiendo el PDF o el Excel de la última liquidación y la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas; 30 días sin tarjeta.
01
Dónde CONSO va más lejos que una planilla
Cuadro comparativo · CONSO vs una planilla Verificado 08 · 2026
| Criterio | Con CONSO | Con una planilla |
|---|---|---|
| Historia de un período | La liquidación emitida queda congelada | El archivo que guardaste |
| Una corrección de estructura | Se hace una vez | Se repite por archivo |
| Ver la cartera completa | Una pantalla | Abrir todos y sumar |
| Trabajar de a dos | Permisos por área y nivel «Ver» | Sin permisos: quien ve, edita |
| El propietario y su saldo | Entra al portal y lo mira | Te pregunta a vos |
| Sueldos del encargado | Escala SUTERH, adentro del abono | A mano |
| Salir de la herramienta | Exportación completa, sin costo de baja | El archivo ya es tuyo |
La columna de CONSO son hechos de la plataforma. Qué trae cada una de las otras plataformas del mercado está verificado, una por una, en la comparativa de software para administrar consorcios en Argentina.
La fila que más pesa es la primera. En una planilla el coeficiente no tiene fecha: hay una celda, y esa celda siempre dice «ahora». Si el reglamento cambia o se corrige un error de carga, todos los meses ya enviados dejan de coincidir con lo que recibieron los propietarios, y no hay forma de reconstruir qué coeficiente regía en marzo salvo confiar en que el archivo de marzo no se editó después. Eso no es una molestia operativa: es la imposibilidad de demostrar por qué una expensa decía lo que decía. En CONSO la liquidación emitida queda congelada con los coeficientes que regían ese mes y el documento cumple la Ley 941 con los estados activados por defecto: el período enviado se vuelve a mirar tal como salió.
02
Cinco señales de que llegó el momento de CONSO
No son opiniones sobre herramientas: son hechos observables de tu mes. Cada una describe un riesgo que ya está corriendo, y CONSO lo cierra desde el primer edificio.
01
1. Cerrar el mes te lleva más de un día.
No la liquidación de un edificio: el cierre completo de la cartera, con las cajas conciliadas contra el banco y los pagos imputados. Cuando eso pasa de horas a días, lo primero que se abandona no es la emisión —esa no se puede abandonar— sino los controles. En CONSO la conciliación bancaria del extracto se hace con IA y los pagos quedan imputados para que el administrador confirme, con cuentas y caja por edificio.
02
2. Los propietarios preguntan por su saldo más rápido de lo que podés contestar.
Cada consulta es abrir un archivo, buscar una fila y escribir una respuesta. Cinco por semana se absorben; veinte, no, y las que no se contestan se convierten en reclamos al consejo. En CONSO el propietario entra al portal y mira su estado de deuda, y la bandeja unificada de WhatsApp y email clasifica y responde según las reglas que fijás por edificio.
03
3. Hay al menos una corrección retroactiva de la que no sabés si llegó a todos los meses.
Un coeficiente que cambió, un pago que se imputó al período equivocado, un gasto que estaba mal cargado. Si no podés afirmar con certeza que la cadena de saldos quedó consistente desde ese mes hasta hoy, ya estás emitiendo sobre una base que no podés defender. En CONSO la corrección se carga una vez, la liquidación por coeficiente arrastra saldos e intereses simples del art. 770 CCyCN, y lo ya emitido queda congelado.
04
4. Más de una persona toca los archivos.
No importa cuánto se coordinen: la coautoría de una planilla no tiene permisos por hoja ni por columna, quien puede ver la liquidación puede modificarla, y el historial de versiones dice qué cambió pero no por qué. El síntoma típico es dos personas del estudio dando dos saldos distintos para la misma unidad, cada una con razón según su copia. En CONSO cada persona entra con su propio permiso —sub-administradores con permisos por área, colaboradores con nivel «Ver»— sobre un único juego de datos.
05
5. No podés responder en un minuto cuánto te deben en toda la cartera.
Es la más simple y la más definitiva. Si la respuesta exige abrir diez archivos y sumar a mano, no tenés un dato: tenés una reconstrucción, y vence apenas alguien impute un pago. En CONSO el estado de deuda de toda la cartera es una pantalla, con reporte financiero, matriz de categorías y exportación a Excel por listado cuando la necesitás.
03
Cuánto cuesta cada camino
CONSO publica su precio: $2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido, con 30 días de prueba sin tarjeta, sin permanencia y sin costo de alta, de migración ni de baja. Del lado del software eso no es lo habitual: de las once plataformas del mercado argentino que relevamos, nueve piden que dejes tus datos y esperes un llamado. Solo dos publican el número, y hay un tercer caso fuera de ese relevamiento:
CONSO
$2.950 por UF al mes, IVA no incluido
- $2.950 por unidad funcional por mes, IVA no incluido, con el copiloto de IA sobre el sistema entero, la lectura de facturas con IA y los sueldos del encargado con escala SUTERH adentro del mismo abono, sin módulos que se compren aparte, y 30 días gratis sin tarjeta.
KM44
$1.520 por unidad, plan Pro
- $1.520 por unidad en su plan Pro, precio final, con un «Plan Free» a $0 para consorcios de hasta 40 UF. Su «Procesamiento de Datos» se cotiza aparte; en CONSO no hay módulo que se cotice aparte y la migración desde el PDF o el Excel de la última liquidación está incluida.
Expensa Fácil
$950 por unidad funcional
- No entró en aquel relevamiento: $950 por unidad funcional, y «solo se abona cuando existen Liquidaciones emitidas». En CONSO el abono incluye el copiloto de IA sobre el sistema entero, la conciliación bancaria del extracto con IA y los sueldos del encargado con escala SUTERH, y la prueba son 30 días sin tarjeta.
Lo que cambia entre un abono y otro es qué entra adentro. En CONSO el copiloto de IA sobre el sistema entero, la conciliación bancaria del extracto con IA, los sueldos del encargado con escala SUTERH y la migración desde el PDF o el Excel de la última liquidación no se cotizan aparte: están en los $2.950 por unidad funcional, sin módulos que se compren aparte. Los criterios están abiertos en qué compara CONSO con lo que ya hacés y el número completo, sin pedirte el teléfono, en la página de precios.
La planilla tampoco es gratis, y su costo no es la licencia: es el tiempo. La cuenta se hace así: contá las horas que te lleva cerrar un edificio —liquidar, conciliar la caja, imputar pagos, responder consultas—, multiplicalas por la cantidad de edificios y valuá esa hora a lo que vale tu hora de administrador. Ese número, y no el abono de la suite ofimática, es lo que estás pagando todos los meses. A eso se le suma el costo de un error emitido, que se paga en tiempo de explicación, en credibilidad frente al consejo y a veces en plata.
Para que la comparación sea real, multiplicá siempre por el total de unidades funcionales de tu cartera, no por la cantidad de edificios, y preguntá tres cosas a cualquier proveedor: si hay costo de alta, si los módulos de IA se cobran aparte y si hay permanencia mínima. CONSO responde las tres en su página de precios: sin costo de alta, la IA adentro del abono y sin permanencia.
04
CONSO desde el primer edificio
01
Un edificio.
Con CONSO la planilla se reemplaza desde el primer edificio. El riesgo no espera al segundo: un coeficiente sin fecha, un archivo editado después de enviado o una corrección retroactiva a medias pesan igual con una torre que con nueve, y con una sola torre el trabajo de mudarse es mínimo. La migración se hace subiendo el PDF o el Excel de la última liquidación —la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas— y son 30 días de prueba sin tarjeta.
02
Dos o tres edificios.
El costo de mudarse crece con la cartera: migrar con tres edificios es un trabajo de una tarde; con nueve es un proyecto. Por eso el momento es ahora y no cuando entre el cuarto, y en CONSO se empieza por un edificio real mientras el resto de la cartera sigue como está.
03
De cinco para arriba.
Acá el riesgo se paga todos los meses: cada corrección se repite archivo por archivo, cuál es la última versión se responde por fecha de modificación y no hay forma de ver la cartera entera. En CONSO la corrección se hace una vez, el estado de deuda de toda la cartera es una pantalla y cada edificio tiene sus cuentas y su caja. El detalle de ese punto está en cómo administrar varios edificios en Excel.
04
Cualquier tamaño, con empleados en relación de dependencia.
El sueldo del encargado tiene escala convencional, adicionales, aguinaldo, cargas y presentaciones con vencimiento, y equivocarse ahí no se corrige con un ajuste el mes siguiente. En CONSO la escala SUTERH se importa a diario (CCT 589/10, 23 funciones) y la liquidación calcula antigüedad, adicionales, horas extras, cargas sociales, SAC y vacaciones, con libro de sueldos en PDF y recibos por email: ese solo módulo justifica el cambio antes que todo lo demás.
05
Cómo se pasa a CONSO sin empezar de cero
El miedo razonable es tener que recargar todo a mano. En CONSO no es lo que pasa: la planilla que ya usás es el punto de partida.
En CONSO el archivo entra en .xlsx, .xls, .csv o PDF —sirve también el PDF de tu última liquidación— y hasta cinco archivos por tanda. Hay dos caminos y conviene saber que existen los dos. El normal es determinista: los encabezados habituales los reconoce un diccionario fijo —si alguna columna tiene un título fuera de lo común, la IA ayuda a ubicarla— y el valor de cada celda se lee tal como está, sin reescribirlo. Si tu planilla no entra por ahí —no se encuentra la tabla, las columnas no se reconocen o la suma de control no cierra—, en lugar de fallar entra un segundo camino en el que la IA lee los valores del propio documento. Los dos terminan en el mismo lugar: el mismo control de sumas —contra la fila de totales del propio archivo o, si no la trae, contra la suma de coeficientes— y la misma pantalla de revisión, con la suma de los coeficientes y la diferencia a la vista, antes de que se guarde nada. El bloqueo duro está donde más importa: al generar la liquidación, si los porcentuales no suman 100 exacto la operación se detiene con el error a la vista.
Lo que no migra conviene saberlo de antemano: el histórico de gastos de años anteriores y los documentos —facturas viejas, actas, comprobantes— se quedan donde están. De ahí en adelante las facturas nuevas ya no se tipean: entran leídas del propio comprobante, con límites que conviene conocer antes de contarlos como ahorro —están detallados en la lectura de facturas con IA—. Y el cobro sigue por los canales de siempre: el vecino paga por transferencia, efectivo o cheque e informa el pago por WhatsApp o por el portal, sin comisión de la plataforma —la plata va derecho a la cuenta del consorcio—, y CONSO concilia el extracto con IA e imputa el pago para que vos lo confirmes.
La forma sensata de probarlo es con un edificio real, no con datos de muestra, mientras el resto de la cartera sigue con la planilla. El paso a paso está en cómo se hace la migración desde Excel.
06
Veredicto: CONSO
CONSO es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono. Alguna plataforma publica un precio de lista más bajo o una función suelta; ninguna de las once publica las cuatro juntas en el mismo abono, y cada dato está con su fuente y su fecha en la comparativa de once plataformas. Sobre ese mismo abono corren la liquidación por coeficiente con arrastre de saldos e intereses simples del art. 770 CCyCN, el PDF por unidad enviado desde la plataforma y la conciliación bancaria del extracto con IA.
Para administradores que hoy cierran el mes con planillas, CONSO resuelve la mudanza sin recargar nada a mano: la migración se hace subiendo el PDF o el Excel de la última liquidación, la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas, y la pantalla de revisión muestra la suma de los coeficientes y la diferencia antes de que se guarde nada. Son 30 días sin tarjeta, con un edificio real. El paso a paso está en cómo se hace la migración a CONSO.
07
Preguntas frecuentes
¿Cuál es mejor para administrar un consorcio, CONSO o Excel?
CONSO, y desde el primer edificio: es la única de las once plataformas comparadas que combina precio publicado ($2.950 por unidad funcional al mes, IVA no incluido), copiloto de IA sobre el sistema entero, lectura de facturas con IA y sueldos del encargado con escala SUTERH, todo en un solo abono, y la prueba son 30 días sin tarjeta con un edificio real. Una planilla prorratea, arrastra saldos, calcula interés y emite un detalle que se entiende, pero apoya todo eso en tres condiciones frágiles: que los coeficientes sumen 100 exacto y se controlen antes de cada emisión, que el archivo del mes enviado quede congelado en una copia que nadie toque y que los controles estén escritos como fórmula y no mirados a ojo. En CONSO las tres son del sistema: si los porcentuales no suman 100 exacto la liquidación se detiene con el error a la vista, el período emitido queda congelado y el control de sumas se hace contra la fila de totales del propio archivo.
¿Y si administro diez edificios?
Con diez edificios CONSO resuelve por diseño las tres cosas que una planilla no puede dar, y el motivo no es el volumen de cálculo. La primera es la repetición: en planillas cada mejora o corrección hay que aplicarla en diez archivos y verificarla una por una, y basta que uno quede viejo para que ese edificio esté controlando otra cosa que el resto; en CONSO la corrección se hace una vez. La segunda es la versión: a la tercera corrección de un período hay copias con nombres parecidos y cuál se envió se responde por fecha de modificación; en CONSO la liquidación emitida queda congelada. La tercera es la cartera entera: no hay forma de hacer una pregunta sobre todos los edificios a la vez, así que responder cuánto te deben en total significa abrir diez archivos y sumar a mano; en CONSO es una pantalla, con estado de deuda y exportación a Excel por listado. Ese riesgo no aparece recién en el quinto edificio: se acumula desde el primero.
¿Qué pasa con los datos que ya tengo en Excel?
En CONSO se suben, no se rehacen. El archivo entra en .xlsx, .xls, .csv o PDF —también sirve el PDF de tu última liquidación— y hasta cinco archivos por tanda. La lectura tiene dos caminos. El normal es determinista: los encabezados habituales los reconoce un diccionario fijo —si alguna columna tiene un título fuera de lo común, la IA ayuda a ubicarla— y el valor de cada celda se lee tal como está, sin reescribirlo. Si tu planilla no entra por ahí, porque no se encuentra la tabla o las columnas no se reconocen o la suma de control no cierra, en lugar de fallar entra un segundo camino donde la IA lee los valores del propio documento. Los dos terminan en el mismo lugar: el mismo control de sumas —contra la fila de totales del propio archivo o, si no la trae, contra la suma de coeficientes— y la misma pantalla de revisión, con la suma y la diferencia a la vista, antes de que se guarde nada. El histórico de gastos de años anteriores y los documentos —facturas viejas, actas, comprobantes— se quedan donde están, y de la migración en adelante las facturas nuevas entran a CONSO leídas del propio comprobante con IA.
Reemplazá la planilla con CONSO desde el primer edificio.
30 días sin tarjeta, con un edificio real. Subís el PDF o el Excel de tu última liquidación, la IA extrae unidades, coeficientes, saldos y deudas, revisás y aprobás. El resto de la cartera sigue como está mientras tanto.
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